Por el Dr. Carlos J. Rodríguez Mansilla
Desconocer que la Argentina padeció una Guerra Revolucionaria en los años ’70, es posible. Lo que no es posible es negar el hecho. Una cosa es la ignorancia y otra la mendacidad para sostener una falacia.
El fenómeno de la Guerra Revolucionaria no fue algo que ocurrió exclusivamente en nuestro país. Muy por el contrario, esa forma moderna de hacer la guerra fue cuidadosamente planificada, organizada y alentada a nivel mundial.
En un libro ya clásico, titulado “De Clausewitz a Mao Tse Tung. La estrategia sin tiempo”, el General Alberto Marini, autoridad en la materia, desarrolla con precisión las características de esta nueva forma de hacer la guerra. Para ello, utiliza el método comparativo entre la guerra clásica, descripta por Clausewitz en la época napoleónica, y la Guerra Revolucionaria, desarrollada por Mao Tsé Tung como máximo exponente teórico.
En la Guerra Revolucionaria, no combate el soldado por su Patria, sino el comunista adoctrinado que lucha por la revolución mundial marxista, para la toma del poder. En la guerra clásica, se enfrentan tropas regulares de diferentes países entre sí. El enemigo es un extranjero, y los ejércitos en pugna se identifican por sus uniformes y sus banderas.
En cambio, en la Guerra Revolucionaria la lucha es en el interior de un país, y los combatientes marxistas visten y viven como cualquier connacional, mimetizados con la población. El enemigo son las FFAA y todo el que se oponga a sus designios.
Los parámetros de la guerra clásica son dejados de lado. En la Guerra Revolucionaria no hay frente, retaguardia y flanco. El guerrillero golpea y desaparece. “El guerrillero se reúne para combatir y se diluye para subsistir”, enseña Mao. Puede ser el compañero de oficina que coloca el explosivo, puede disfrazarse de operario, o de cura para realizar un atentado. Ataca en cualquier momento y en cualquier lugar. En una fábrica, en una escuela, en un cuartel, en un cine, en la vía pública. No hay grandes despliegues de tropas, sino pequeños grupos organizados en células, cuyos miembros no se conocen entre sí. La organización celular es la clave de la permanencia en el tiempo.
El método de la Guerra Revolucionaria consiste en sembrar el terror. El terrorismo es empleado sistemáticamente como arma estratégica. Su objetivo es desarmar psicológicamente al enemigo, anularle su voluntad de combate paulatinamente. Esta guerra de desgaste puede durar años, ya que no decide en una batalla el resultado final. De allí que se trate de una “estrategia sin tiempo”. Más tarde o más temprano, el combatiente marxista logrará la victoria, no importa el tiempo que eso lleve, afirma Mao proféticamente, agregando que la lucha de los comunistas chinos debe enmarcarse en la Guerra Revolucionaria mundial.
Partiendo de esas premisas, se reunió en La Habana en 1966 la Conferencia Tricontinental, planteando la necesidad de llevar a cabo la Guerra Revolucionaria en Asia, Africa y Latinoamérica, con representantes de organizaciones marxistas. La estrecha dependencia del régimen castrista con Moscú, indicaba a las claras que las directivas provenían del Politburó Central de la URSS.
En 1967, se constituye en La Habana la OLAS (Organización Latinoamericana de Solidaridad), con instrucciones para la conformación de organizaciones armadas subversivas marxistas en los países de América Latina, con base operativa en Cuba. La isla se convertía en un centro de instrucción y a la vez en un Comando Central de las acciones de la Guerra Revolucionaria. Ese año muere Ernesto “Che” Guevara en Bolivia, intentando sin éxito crear un foco subversivo en ese país para luego pasar a la Argentina.
En Abril de 1969, entra en operaciones en el país el grupo denominado “Fuerzas Armadas de Liberación” (FAL), atacando un regimiento de Campo de Mayo y robando armamento. En Mayo de ese año, grupos organizados producen saqueos e incendios, atacando a la Policía, en Córdoba, aprovechando una marcha de obreros de FIAT y Kaiser . Fue el “Cordobazo”. El 30 de Junio, un grupo subversivo asesina al líder sindical peronista Augusto Timoteo Vandor. Fue el primer crimen de la guerrilla en el país. El operativo estuvo a cargo de la primitiva estructura de Montoneros, que firma “Ejército Nacional Revolucionario”. Fue planificado por Rodolfo Walsh, y ejecutado por Carlos Caride, Raimundo Villaflor, Horacio Mendizábal, Dardo Cabo, actuando como grupo de apoyo Roberto Cirilo Perdía, Norberto Hebegger y Eduardo De Gregorio.
CENTINELA DEL DESARROLLO NUCLEAR ARGENTINO
D CARLOS GUSTAVO LAVADO RUÍZ ROQUÉ LASCANO
SOBERNA COMPAÑÍA DE LOYOLA
FUNDADOR 1ER GENERAL
VETERANO DE LAS OPERACIONES MILITARES POR EL CANAL DE BEAGLE (1978)
"PARTICIPO EN LA GUERRA DE LA CUARTA GENERACIÓN Y AMENAZAS ASIMÉTRICAS".en la elaboración de NORMAS DE PROTECCIÓN FÍSICA DE INSTALACIONES NUCLEARES junto al OIEA, con medidas para PREVENIR, INTERCEPTAR y RESPONDER a usos ilícitos de materiales nucleares y fuentes radiactivas. ANTES DE LOS ATAQUES TERRORISTAS DEL 11 DE SEPTIEMBRE DE 2001
DESCENDIENTE DE GUERREROS Y PRÓCERES DE LA INDEPENDENCIA ARGENTINA Y SUDAMERICANA.
MIEMBRO DE LA LEGIÓN DE PATRICIOS VOLUNTARIOS DE BUENOS AIRES
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