lunes, 31 de marzo de 2025

Año 1982. 1 de abril. Autor Comandante Principal (R) de GN Jorge Atilio Oliva Barros Integrante de la “Comisión Permanente de Homenaje a la Gesta del Atlántico Sur” y del “Foro Argentino de Defensa”.

 


 


Año 1982. 1 de abril.

En Malvinas, el anochecer abraza

a los elegidos para cambiar la historia.

En ese amado territorio, a esa hora,

las gaviotas se acurrucan en sus nidos.

Acalladas las voces invasoras,

la oscuridad cubre a los soldados argentinos.

Dios está presente, y en sus corazones,

junto al valor “Patria”, se repite una oración,

pidiendo protección a la Santísima Virgen, madre nuestra.

 

Ellos son la punta de lanza de miles qué,

orgullosos de su tierra,

derrocharán coraje durante toda la campaña.

Sus rostros no ocultarán sus sentimientos,

y algunos zapucay, musicalizarán el cielo.

 

Esa noche, navegando en el mar embravecido,

los soldados argentinos cumplirán su cometido.

Con un espíritu contagioso y hasta heroico

empapados por las olas del Atlántico Sur,

harán historia, casi al terminar el siglo.

 

Al amanecer, crepitarán los fusilazos,

Impulsados por el coraje inaugural de la gran gesta.

 

Más tarde, resonarán las campanas argentinas,

el cielo será una sola bandera,

y en el corazón de los bravos de aquel día

y de todo el pueblo amante de las islas,

nacerá el amor por los que partirán a las estrellas.

 

Se levantarán las espadas de la libertad,

y, hostigado por los nuevos criollos,

el invasor se llamará a retirada.

Al bautismo de esos bravos le sucederán actos de heroísmo,

de entrega, y el dolor por las pérdidas sufridas.

 

Junto a los marinos y a los soldados,

marcharán los conscriptos infantes de la Patria,

y más tarde se sumarán los artilleros, los aviadores,

otros marinos, los Gendarmes, los civiles, los Prefectos,

todos bendecidos por haber nacido en esta tierra.

 

Al tableteo inicial de las armas,

le seguirán las descargas cerradas,

el tronar de los cañones, las bayonetas caladas,

y la lucha hasta el último cartucho,

con el clamor del pueblo rechazando al enemigo.

 

Llegará la noche de la guerra

y muchos valientes caerán en ese patrio suelo.

Que la luz del Señor ilumine a los Héroes

que quedaron en ese mar y en esa tierra,

y que su ejemplo inspire el corazón

de los que seguimos en la huella.

 

Las Malvinas son parte de los sueños.

Honremos a quienes todo lo dieron en la guerra,

porque sembraron la idea de Patria,

al enorme costo de morir por la bandera.

 

Que vivan los bravos de Malvinas,

¡Eternos y respetados Centinelas! 

Jorge Atilio Oliva Barros
Comandante Principal (R) de GN
Integrante de la “Comisión Permanente
de Homenaje a la Gesta del Atlántico Sur
y del “Foro Argentino de Defensa”.



No hay comentarios:

Ad Majorem Dei Gloriam

Ad Majorem Dei Gloriam
San Ignacio de Loyola

Archivo del blog