domingo, 14 de diciembre de 2008

Caballeros embajadores de la paz en Tierra Santa

SS. EL PAPA BENEDICTO XVI RECIBIÓ A MIEMBROS DE LA ORDEN ECUESTRE DEL SANTO SEPULCRO


"¡Cuánta paz y justicia necesitan los cristianos que viven en la tierra de Jesús! Sigan trabajando por ellas y no se cansen de pedir al Señor que esas aspiraciones se hagan pronto realidad”, les dijo Benedicto XVI a los miembros de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro, al recibirlos recientemente en el Vaticano.
La Orden Ecuestre, cuyo Gran Maestre es el cardenal John Patrick Foley, y el Gran Prior es Su Beatitud Fouad Twal, patriarca de Jerusalén de los Latinos, se reunió en Roma con ocasión de la "consulta mundial", es decir el encuentro quinquenal de los lugartenientes, delegados magistrales y miembros del gran magisterio para valorar la situación de la comunidad católica en Tierra Santa, las actividades de la Orden y establecer las directrices futuras.
Benedicto XVI se refirió a la historia de la Orden, nacida como "Guardia de honor para la custodia del Santo Sepulcro de Nuestro Señor" y que desde su fundación "gozó de una atención singular por parte de los Romanos Pontífices, que la dotaron con los instrumentos espirituales y jurídicos necesarios para cumplir su servicio específico".
"Un vínculo antiguo y glorioso -dijo el Papa- une esta fraternidad caballeresca con el Santo Sepulcro de Cristo, donde se celebra de forma especial la gloria de su muerte y resurrección. Esto es lo que constituye el punto de apoyo de la espiritualidad de la Orden. Jesucristo crucificado y resucitado sea por lo tanto el centro de la existencia de ustedes y de todo proyecto y programa tanto personal como del grupo".
El Papa exhortó a las damas y caballeros de la Orden a ser "constructores en nuestra época de una esperanza activa, encaminada a la construcción de una nueva humanidad inspirada en los valores evangélicos de la justicia, el amor y la paz, y exclamó: "¡Cuánta paz y justicia necesitan los cristianos y todos los que viven en la Tierra de Jesús! Sigan trabajando por ellas y no se cansen de pedir al Señor que esas aspiraciones se satisfagan con prontitud".
"Pidan al Señor -prosiguió- que los haga "embajadores convencidos y sinceros de paz y amor entre los hermanos", pídanle que fecunde con la potencia de su amor la obra constante de ustedes en ayuda del ardiente deseo de paz de esas comunidades atribuladas en los últimos años por un clima de incertidumbre y peligro".
"Pienso con afecto en las queridas poblaciones cristianas que siguen sufriendo con motivo de la crisis política, económica y social de Oriente Medio, que se hizo más grave con el empeoramiento de la situación mundial. Me siento muy cercano espiritualmente a tantos hermanos nuestros en la fe que se vieron obligados a emigrar. ¿Cómo no compartir la pena de esas comunidades sometidas a pruebas tan duras?".
"En este tiempo de Adviento, mientras nos preparamos a celebrar la Navidad, nuestra fe nos lleva a Belén y a todos los lugares santificados con el paso del Redentor. Pedimos a María que haga sentir su protección maternal a nuestros hermanos y hermanas que viven allí día tras día, enfrentándose a tantas dificultades", concluyó el Santo Padre.+
AICA - Toda la información puede ser reproducida parcial o totalmente, citando la fuente

ARTICULO DE OPINION DE CARLOS MORATORIO

LA VISITA PRESIDENCIAL A RUSIA Y LAS CARNES ARGENTINAS

Por Carlos Mauricio Moratorio

La presidentA, con mayúscula final, Cristina Fernández de Kirchner ha realizado una visita oficial a Rusia, encabezando una importante delegación gubernamental y empresaria. Continua de esta forma con una antigua y pragmática relación entre ambas naciones, suspendida en 1917 por el triunfo de la revolución bolchevique, reiniciada por el Presidente Juan Perón a partir de 1946, y que supero, con envidiable pragmatismo, todos los obstáculos ideológicos que se le fueron presentando.

A titulo anecdótico, cabe recordar que en 1953, en ocasión de la presentación de sus cartas credenciales, el joven embajador argentino Leopoldo Bravo fue el último diplomático en entrevistar al Premier Iosif Stalin, antes de su muerte.

Nuestro país consiguió abrir entonces, y en pleno auge de la llamada “Guerra Fría” un importante mercado para la exportación de materias primas que, como en el caso de nuestros granos y carnes, veían imposibilitado su acceso a los Estados Unidos y a los países europeos, ambos dotados de férreas políticas proteccionistas en materia de comercio internacional.

La vinculación económica, mostró su real dimensión, cuando el gobierno de facto del General Jorge Videla, con José Alfredo Martinez de Hoz como ministro de economía, “desobedeció” el bloqueo comercial dispuesto contra la URSS en 1980 por el Presidente Carter, en represalia a la invasión soviética a Afganistán. En aquella oportunidad el gobierno militar privilegio mantener incólume el abastecimiento de trigo argentino a uno de sus principales compradores. Videla y el régimen soviético se hallaban en las antípodas ideológicamente hablando.

El intercambio comercial argentino-ruso trepó de US$ 200 millones a casi 1.000 millones en los últimos cuatro años y es el segundo en importancia en América latina, después de Brasil. La Argentina es el primer exportador de manzanas, peras y limones y crece rápidamente el consumo ruso de vinos argentinos.

Ahora bien… ¿y las exportaciones de carne…? Todos sabemos que el ex presidente Néstor Kirchner decidió, a partir de marzo de 2006, bloquear las exportaciones de carne argentina. Ese impedimento sigue aun vigente, pese a que ahora es su esposa quien ejerce la primera magistratura del país. Muchos de nuestros tradicionales mercados en materia de carne vacuna son abastecidos en la actualidad por Brasil, Uruguay o Australia, entre otros.

Según nos explica el especialista Alberto de las Carreras en su libro “El Despertar Ganadero”, la Federación Rusa en materia de carnes ha mostrado una “propensión fuertemente importadora”, que se cuantificaba recientemente, en mas de setecientos mil toneladas anuales y en ascenso. Sus necesidades en materia de consumo carnico se han agudizado desde hace dos décadas, ya que ha perdido la rica zona productora de Ucrania, antiguo integrante de la URSS y que ahora constituye un estado independiente.

A comienzos del milenio, según datos de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) los rusos consumían un promedio anual aproximado de diecisiete kilos de carne vacuna por habitante, aproximadamente la cuarta parte de lo que consume un argentino. Sin embargo para advertir su verdadero potencial, debemos puntualizar que su población asciende a ciento cuarenta y tres millones de habitantes.

El empresario ruso Sergei Malikov, director comercial de City Grand, una de las principales importadoras de carne de su país declaro, dias pasados, al diario “La Nación”, que los problemas para el ingreso de carnes argentinas “no dependen de las normas sanitarias rusas, sino de los permisos de exportación que no da el gobierno argentino”

No podemos intentar abrir mercados en el mundo, cuando somos nosotros quienes cíclicamente los cerramos, ya sea por razones sanitarias, como en ocasión de nuestra inconducta durante la crisis de la aftosa del 2001 o por la peculiar y prejuiciosa decisión tomada allá por marzo del 2006. Debemos ser previsibles y coherentes.

¿Nuestro gobierno nacional sabrá superar sus severos prejuicios en materia de politica interna y sus fantasmas ideológicos? ¿Prevalecerá el bien del conjunto por sobre las actitudes mezquinas? Es un buen momento para aprender un poquito de la historia; de nuestra historia reciente, nada más.

sábado, 13 de diciembre de 2008

ROSARIO DE HOMBRES POR ADVIENTO

PRIORATO GENERAL PARA EL URUGUAY

INVITACIÓN A TODOS LOS VARONES

Queremos orar por la ESPERANZA: de un mundo con mas JUSTICIA,
en PAZ, y con la mirada puesta en el SEÑOR.


El jueves 18 de Diciembre a las 18:30 en la Iglesia de Punta Carretas (frente a Punta Carretas Shopping - Uruguay) oraremos un



ROSARIO DE HOMBRES POR ADVIENTO

S.E. Prior General para el Uruguay
Hno + Lic. Sergio Alexis Fernández

Generales Jesuitas previos a la Supresión de la Compañia (1541-1773)

Generales Jesuitas previos a la Supresión de la Compañia (1541-1773)


(19 de abril de 1541-31 de julio de 1556). La Compañía se propagó rápidamente, y en el momento de la muerte de San Ignacio tenía doce provincias: Italia, Sicilia, Portugal, Aragón, Castilla, Andalucía, Alemania Superior, Alemania Inferior, Francia, India (incluyendo Japón), Brasil y Etiopía, esta última de corta duración. La Compañía se encontró con la oposición de la Universidad de París, mientras que en España fue severamente atacada por Melchor Cano.

(2) Diego Lainez

(2 de julio de 1558-19 de enero de 1565). Lainez sirvió dos años como vicario general, y fue elegido general en la primera congregación general, pospuesta hasta 1558 (19 de junio-10 de septiembre) debido a la desgraciada guerra entre Pablo IV y Felipe II. Pablo IV ordenó que el Oficio Divino fuese recitado en el coro, así como que el generalato sólo durase tres años. El Papa murió el 18 de agosto de 1559 y sus dictámenes no fueron renovados por su sucesor Pío IV; de hecho, se negó a que el padre Lainez tuviese que dimitir al terminar su primer trienio. Por medio del sobrino de Pablo, San Carlos Borromeo, la Compañía recibió muchos privilegios y oportunidades, y su progreso fue veloz. El propio padre Lainez fue enviado al “Coloquio de Poissy”, y al Concilio de Trento (1563-64), quedando en Roma como vicario general San Francisco de Borja. A la muerte de Lainez la Compañía contaba con 3500 miembros en 18 provincias y 130 casas.

(3) San Francisco de Borja

(2 de julio de 1565-1 de octubre de 1572). Una de las tareas más delicadas de su gobierno fue negociar con el papa San Pío V quien deseaba reintroducir el Oficio cantado. Lo cual, de hecho, empezó en mayo de 1569, pero solamente en las casas profesas, y sin interferir con otras tareas. Pío también ordeno (Navidad de 1566) que ningún candidato al sacerdocio de ninguna orden religiosa debía ser ordenado hasta después de su profesión; esto directamente causó grandes problemas a la Compañía, ya que contaba con sacerdotes profesos y no profesos. Es por eso por lo que todos debían profesar tres votos hasta que Gregorio XIII (diciembre de 1572) permitió la restauración de la práctica original. Bajo su administración la obra misionera de la orden en el extranjero se incrementó enormemente y fue próspera. La Compañía fundó nuevas misiones en Florida, México y Perú.

(4) Everard Mercurian

Belga (23 de abril de 1573-1 de agosto de 1580). El padre Mercurian nació en 1514 en la villa de Marcour (Luxemburgo), de ahí su nombre, y firmaba como Everard de Marcour. Llegó a ser el primer general no español de la Compañía. El papa Gregorio XIII, sin exigirlo, había expresado que deseaba este cambio. Sin embargo, esto causó gran descontento y oposición entre un gran número de miembros españoles y portugueses, lo que desembocó en una crisis durante el generalato del sucesor del padre Mercurian, el padre Claudio Acquaviva. Al padre Tolet se le confió la tarea de obtener la sumisión de Michael Baius a la resolución de la Santa Sede; tuvo éxito pero sólo le sirvió para provocar en la Compañía el odio por los jansenistas. El padre Mercurian, siendo general, llevó las reglas a su forma definitiva, compilando el “Resumen de las Constituciones” de los manuscritos de San Ignacio, y elaborando las “Reglas Comunes” de la Compañía, así como las reglas particulares de cada oficio. Tuvo un gran interés por las misiones en el extranjero y estableció las misiones maronita e inglesa, enviando al posteriormente beato Edmundo Campion y al padre Robert Pearsons. El padre Everard Mercurian estuvo treinta y dos años en la Compañía, y murió a la edad de sesenta y seis años. En su época la Compañía contaba con 5000 miembros en dieciocho provincias.

(5) Claudio Acquaviva (Aquaviva)

Napolitano (19 de febrero de 1581-31 de enero de 1615). (Para las disputas sobre la gracia, véase Congregatio de Auxiliis). Después de San Ignacio, Acquaviva fue quizá el dirigente más capacitado de la Compañía. Como legislador redujo a su forma actual las partes finales del Instituto y la Ratio Studiorum (q.v.). También hubo de enfrentarse a extraordinarios obstáculos procedentes de dentro y de fuera. La Compañía fue expulsada de Francia y de Venecia; existían graves diferencias con el rey de España, con Sixto V, con los teólogos dominicos; y dentro de la Compañía la rivalidad entre españoles e italianos condujo a insólitas complicaciones y a la convocatoria de dos congregaciones generales ordinarias (quinta y sexta). El origen de estos problemas quizá deba buscarse en las largas guerras de religión, que gradualmente remitieron tras la absolución canónica de Enrique IV, en 1597 (y en la que los padres Georges, Toledo y Possevinus desempeñaron un papel importante). La quinta congregación en 1593 apoyó firmemente a Acquaviva contra las facciones oponentes, y la sexta, en 1608, completó la unificación de opiniones. Pablo V en 1606 reconfirmó el Instituto, y desde entonces puede decirse que consiguió un lugar estable dentro de la Iglesia, hasta la época de la Supresión y la Revolución. Se establecieron misiones en Canadá, Chile, Paraguay, Filipinas y China. A la muerte del padre Acquaviva la Compañía contaba con 13.112 miembros en 32 provincias y 559 casas.
(6) Muzio Vitelleschi

Romano (15 de noviembre de 1615-9 de febrero de 1645). Su generalato fue uno de los más pacíficos y progresistas, sobre todo en Francia y España, pero la Guerra de los Treinta Años causó estragos en Alemania. La canonización de San Ignacio y San Francisco Javier (1622) y el primer centenario de la Compañía (1640) fueron celebrados con gran alegría. Comenzaron las grandes misiones de Paraguay, siendo la de Japón erradicada a sangre y fuego. Inglaterra alcanzó en 1619 el rango de provincia de la orden, habiendo sido hasta entonces misión. Se establecieron misiones en el Tibet (1624), Tonkin (1627) y Maranhao (1640).


(7) Vincenzo Caraffa

Napolitano (7 de enero de 1646-8 de junio de 1649). Unos días antes de la elección del padre Carafa como general, el papa Inocencio X publicó el breve “Prospero felicique statui”, en el que ordenaba que la Compañía convocase cada nueve años una congregación general; también ordenaba que en la Compañía no se regentase ningún cargo por más de tres años excepto el de maestro de novicios. Esta última regla fue revocada por el sucesor de Inocencio, Alejandro VII el 1 de enero de 1658; y la primera por Benedicto XIV en 1746 por medio de la bula “Devotam”, concediéndosele mientras tanto otras muchas dispensas.

(8) Francesco Piccolomini de Siena

(21 de diciembre de 1649-17 de junio de 1651). Antes de su elección como general había sido profesor de teología en el colegio romano; murió con sesenta y nueve años, habiendo estado cincuenta y tres en la Compañía.
(9) Luigi Gottifredi

Romano (21 de enero de 1652-12 de marzo de 1652). El padre Gottifredi falleció en la casa de los padre profesos, en Roma, dentro de los dos meses siguientes a su elección, y antes de que los padres se reuniesen para su elección y de que la congregación concluyese su labor. Había sido profesor de teología y rector del Colegio Romano, y luego secretario de la Compañía bajo el padre Muzio Vitelleschi.

(10) Goswin Nickel

Alemán (nacido en Jülich en 1582; 17 de marzo de 1652-31 de julio de 1664). Durante estos años la lucha con los jansenistas estaba cada vez más caldeada. La gran controversia sobre los ritos chinos (1645) continuaba (véase Ricci, Mateo). Debido a su avanzada edad, el padre Nickel obtuvo de la undécima congregación general el nombramiento de Giovanni Paolo Oliva como vicario general (7 de junio de 1661), con la aprobación de Alejandro VII

(11) Giovanni Paolo Oliva

Genovés (elegido vicario cum jure successionis el 7 de junio de 1661) 31 de julio de 1664-26 de noviembre de 1681. Durante su generalato, la Compañía fundó una misión en Persia, la cual al principio tuvo un gran éxito, con cuatrocientos mil conversos en veinticinco años; en 1736, sin embargo, la misión fue destruida mediante una violenta persecución. El generalato del padre Oliva tuvo lugar en una de las épocas más difíciles en la historia de la Compañía, ya que la controversia con el jansenismo, el derecho de regalía, y la teología moral fueron dirigidas por los oponentes a la Compañía con gran acritud y violencia. El padre Giovanni Paolo Oliva trabajó con honestidad para mantener en la Compañía la alta reputación por el saber, y en una circular enviada a todas las casas de estudio urgía a cultivar las lenguas orientales.

(12) Charles de Noyelle

Belga, 5 de julio de 1682-12 de diciembre de 1686. El padre De Noyelle nació en Bruselas el 28 de julio de 1615; su virtud y prudencia eran tan reputadas que en su elección recibió el voto unánime de la congregación. Había sido asistente para las provincias alemanas durante más de 20 años; falleció a la edad de setenta años, y pasó cincuenta en la Compañía. Justo en el momento de su elección, la disputa entre Luis XIV de Francia y el papa Inocencio XI había llegado a su culmen con la publicación de la “Déclaration du clergé de France” (19 de marzo de 1682). Esto situó a la Compañía en una difícil posición en Francia, ya que su espíritu de devoción al papado no estaba en armonía con el espíritu de la “Déclaration”. Fueron necesarios todo el ingenio y toda la habilidad del padre La Chaise y del padre De Noyelle para evitar el desastre. Inocencio XI estaba insatisfecho con la posición adoptada por la Compañía, y trató de suprimir la orden, yendo incluso tan lejos como para prohibir la recepción de novicios

(13) Tirso González

Español, 6 de julio de 1687-27 de octubre de 1705. Se entrometió en la controversia entre el probabilismo (q.v.) y el probabiliorismo, atacando al primero con energía en un libro publicado en Dilligen en 1691. Al contar el probabilismo con todo el respaldo por parte de la Compañía, esto causó discusiones que no remitieron hasta la decimocuarta congregación, en 1699, cuando, con la aprobación del Papa, se dejó libertad a ambos bandos. El padre González en sus comienzos había trabajado fructíferamente como misionero, y tras su elección como general animó la labor de las casas de misiones populares. Su tratado “De infallibitate Romani pontificis in definiendis fidei et morum controversiis”, que era un vigoroso ataque a las doctrinas impuestas por la “Déclaration du clergé de France”, fue publicado en Roma en 1689 por orden del papa Inocencio XI; sin embargo, el sucesor de Inocencio, Alejandro VIII, hizo que la obra fuese retirada ya que sus efectos habían hecho que las relaciones entre Francia y la Santa Sede fuesen más difíciles. El padre González trabajó seriamente para propagar la devoción a los santos de la Compañía; murió con ochenta y cuatro años, habiendo pasado sesenta y tres años en la orden, siendo general durante diecinueve de ellos.


De Módena, 31 de enero de 1706-28 de febrero de 1730. El largo reinado de Luis XIV, tan favorable a los jesuitas en muchos aspectos, vio cómo comenzaban movimientos hostiles que desembocarían en la Supresión. Los poderes autocráticos del rey, su galicanismo, su insistencia en la eliminación de los jansenistas por la fuerza, la forma en que obligó a la Compañía a tomar parte en la disputa con Roma por las regalías (1684-8), dieron lugar a una falsa situación en la que los papeles podían invertirse bien cuando el todopoderoso soberano se volviese en su contra, o bien cuando permaneciese neutral y dejase a unos ser presa de los otros. Así fue hasta su muerte, en 1715, cuando el regente desterró al influyente confesor Le Tellier, mientras el galicanista obispo de París, el cardenal de Noailles, los sometió a un interdicto (1716-29). El padre Tamburini, antes de su elección como general, había enseñado filosofía y teología durante doce años y había sido elegido por el cardenal Renauld d’Este como teólogo suyo; también fue provincial de Venecia, secretario general de la Compañía y vicario general. Durante las disputas concernientes a los ritos chinos (q.v.), la Compañía fue acusada de eludir las órdenes de la Santa Sede. El padre Tamburini protestó enérgicamente contra esta calumnia, y cuando en 1711 los procuradores de todas las provincias de la Compañía se reunieron en Roma, hizo que firmasen una protesta dirigida por él al papa Clemente XI. La destrucción de Port Royal y la condena de los errores de Quesnel mediante la bula “Unigenitus” (1711) fueron testimonios de la exactitud de las opiniones adoptadas por la Compañía en esas disputas. El padre Tamburini procuró la canonización de los santos Luis Gonzaga y Estanislao Kostka, y la beatificación de San Juan Francisco Regis. Durante su generalato la misión de Paraguay alcanzó su más alto grado de prosperidad; en un año acudieron allí no menos de 77 misioneros; las labores misioneras de San Francisco de Gerónimo y del Beato Antonio Baldinucci en Italia, y del Venerable Manuel Padial en España, engrandecieron la reputación de la Compañía. El padre Tamburini falleció a la edad de 82 años, habiendo pasado sesenta y cinco de vida religiosa. En el momento de su muerte la Compañía contaba con 37 provincias, 24 casas de padres profesos, 612 colegios, 59 noviciados, 340 residencias y 200 centros misioneros; además, ciento cincuenta y siete seminarios estaban dirigidos por los jesuitas.


(15) Frantisec Retz

Austriaco (nacido en Praga en 1673), 7 de marzo de 1730-19 de noviembre de 1750. El padre Retz fue elegido general por unanimidad, contribuyendo enormemente su competente administración al bienestar de la Compañía; consiguió la canonización de San Juan Francisco Regis. El generalato del padre Retz fue quizá el más tranquilo en la historia de la orden. En el momento de su muerte, la Compañía contaba con 39 provincias, 24 casas de padres profesos, 669 colegios, 61 noviciados, 335 residencias, 273 centros misioneros, 176 seminarios, y 22.589 miembros de los cuales 11.293 eran sacerdotes.


(16) Ignazio Visconti

Milanés, 4 de julio de 1751-4 de mayo de 1755. Fue durante su generalato cuando se acusó de comercio por primera vez al padre Antonio de La Valette, quien fue convocado desde Martinica en 1753 para justificar su conducta. Poco antes de su fallecimiento, el padre Visconti le permitió regresar a su misión, donde el fracaso de sus operaciones comerciales, un poco más tarde, dio a los enemigos de la Compañía en Francia una oportunidad para comenzar una guerra que desembocó en la Supresión (véase abajo). Por esta época también comenzaron los problemas con Pombal. El padre Visconti falleció a la edad de setenta y tres años.


(17) Luigi Centurioni


Genovés, 30 de noviembre de 1755-2 de octubre de 1757. Durante su breve generalato, los hechos más destacables fueron la persecución de los jesuitas portugueses por Pombal y los problemas causados por las actividades y desastres comerciales del padre De La Valette. El padre Centurioni falleció en Castel Gandolfo, a los setenta y dos años



Florentino, 21 de mayo de 1758 hasta la Supresión en 1773. En 1759, la Compañía contaba con 41 provincias, 270 centros misioneros, y 171 seminarios. El padre Ricci fundó para la orden la provincia bávara en 1770. Su generalato fue testigo de la lenta agonía mortal de la Compañía; en dos años fueron destruidas por Pombal las provincias y misiones portuguesas, brasileñas y de la India oriental; cerca de dos mil miembros fueron abandonados en la miseria por tierras de Italia y en Portugal fueron encarcelados en fétidas mazmorras. Francia, España y las dos Sicilias siguieron los pasos de Pombal. La bula “Apostolicum” de Clemente XIII a favor de la Compañía fue infructuosa. Clemente XIV finalmente cedió a las demandas de extinción de la Compañía. El padre Ricci fue arrestado y hecho prisionero en Castel San Angelo, donde fue tratado como un criminal hasta que la muerte puso fin a sus sufrimientos el 24 de noviembre de 1775. En 1770, la Compañía contaba con 42 provincias, 24 casas de padres profesos, 669 colegios, 61 noviciados, 335 residencias, 273 centros misioneros, y sobre los 23.000 miembros.Traducido por José Gallardo Alberni
† Cmte Dn Carlos Gustavo Lavado Ruíz y Roqué Lascano
M.General Orden de San Ignacio de Loyola

jueves, 11 de diciembre de 2008

ADVIENTO 2008 LA ALEGRIA DE LA ESPERANZA QUE NO DEFRAUDA


ADVIENTO 2008
LA ALEGRIA DE LA ESPERANZA QUE NO DEFRAUDA


Queridos Hermanos: El Adviento es un tiempo sagrado que nos despierta la esperanza, pues tiene como horizonte la Navidad de Nuestro Señor Jesucristo, quien es verdaderamente nuestra única esperanza, la esperanza que no defrauda, sino que dignifica, promueve y salva.
Juan Pablo II nos enseñaba “ que el hombre no puede vivir sin esperanza. Todos los hombres esperan en alguien y en algo .Pero por desgracia, no faltan abundantes desilusiones y tal vez se asoma incluso el abismo de la desesperación”.

Mis queridos Matanceros, que este mensaje sea una meditación iluminadora de estos tiempos difíciles que nos tocan vivir, para que la incertidumbre o la indiferencia no nos gane y aplaste. No se puede esperar de brazos cruzados sino en tensión hacia delante. Todos estamos llamados a construir la ciudad terrena para que sea casa de todos, con los pies en la tierra pero con la mirada puesta en lo que no se corrompe ni se destruye , sino que permanece, como horizonte luminoso , esperanzador y que lleva al compromiso fiel.

Este Adviento está lleno de la Palabra del Dios vivo, que se nos da como Pan de vida, acompañando el caminar de los hombres peregrinos en esta tierra argentina y matancera, con corazones abiertos a lo que el Padre Dios nos va pidiendo cada día. Somos un Pueblo que es familia ,somos la Iglesia de Jesús . Ella nos cobija como hijos y hermanos y nos acerca su enseñanza maternal, que brota del corazón de Cristo, para que nos encuentre unidos y con confianza en lo que se viene y nos quiere bien comprometidos para hacer una patria mejor , donde todos nos sintamos participantes y no meros espectadores de lo que deciden muy pocos, sobre cosas tan importantes que comprometen nuestro futuro.

“La Iglesia, sabe por revelación de Dios y por la experiencia de la fe, que Jesucristo es la respuesta total, a la preguntas humanas sobre la verdad, el sentido de la vida y de la realidad; la felicidad, la justicia y la belleza” Todo lo que está en el corazón humano que busca con sinceridad la verdad , el bien y lo justo, lleva al encuentro con el Amor que viene para sacarnos de la oscuridad del pecado y del egoísmo que nos humilla y atrofia. “ El que alguien nos ame hace que nosotros esperemos en él; pero el amor a él es causado por la esperanza que en él tenemos” (Sto Tomás) “y la esperanza es imposible si no hay algún amor”( S. Agustín) y es la Esperanza la que mueve al amor.

EL AMOR ABRE LOS CAMINOS DEL REECUENTRO Y LA RECONCILIACIÓN QUE SANAN.

Si los argentinos le damos cabida al amor que renueva la esperanza, podemos descubrir que “ está por nacer un país nuevo, aunque todavía no acaba de tomar forma, por tantas mezquindades. Gracias al diálogo hemos vivido aprendizajes cívicos importantes, logramos salir de una de las crisis más complejas de la historia, elegimos la no-violencia y surgieron caminos de cuidado de los más débiles. La experiencia nos ha demostrado que por el camino de la controversia se profundizan los conflictos, perjudicando especialmente a los más débiles y excluidos”.En cambio el reencuentro que hace posible el diálogo y exige la participación de todos, lleva a hacer de argentina una Casa de familia donde nadie sobra .

Adviento, tiempo de Esperanza que no defrauda y empuja al Amor que construye, nos capacita para responder de una manera humana a la realidad que nos envuelve y nos hace concientes de la necesitad de transparencia en la edificación de la ciudad terrena, creciendo en la promoción de los derechos humanos desde el reconocimiento de la dignidad de la persona humana en su concepción integral, que abarque al varón y a la mujer en todas sus dimensiones, desde la fecundación en el seno materno hasta la muerte natural y en todo su recorrido. El Adviento nos prepara para vivir y celebrar que Dios se hizo hombre en el seno virginal de María y se nos presenta como un canto a la vida, un canto a la dignidad del todo el hombre y todos los hombres, varones y mujeres, sin confusiones ni ambigüedades.

Los derechos humanos no los creamos nosotros y ninguna autoridad humana, sino que los descubrimos y debemos promover su respeto desde el amor que sana y dignifica.
El amor no margina, ni excluye a nadie. Solo el Amor salvará a los argentinos, heridos por tantas inseguridades y desencuentros.

DIOS QUE ES AMOR NOS MUESTRA SU ROSTRO HUMANO EN UN NIÑO MUY PEQUEÑO.

Con este Niño pequeño nos llega la esperanza de que es posible empezar de nuevo a construirnos y a construir la ciudad terrena con la fuerza del amor y sobre los valores claves que debemos redescubrir y asumir para que se pongan en movimiento dentro de nosotros y desde nosotros en los otros y en todas las realidades humanas..


“ En nuestra cultura prevalecen valores fundamentales como la fe , la amistad , el amor por la vida, la búsqueda del respeto a la dignidad del varón y la mujer, el espíritu de libertad, la solidaridad, el interés por una justicia reclamada, la educación de los hijos, el aprecio por la familia, el amor a la tierra, la sensibilidad hacia el medio ambiente y ese ingenio popular que no baja los brazos para resolver solidariamente las situaciones duras de la vida cotidiana. Estos valores tienen su origen en Dios Amor y son fundamentos sólidos y verdaderos sobre los cuales podemos avanzar hacia un nuevo proyecto de Nación, que haga posible un justo y solidario desarrollo de la Argentina” y de nuestra querida Matanza.
El amor debe llevarnos a superar con el diálogo y la justicia los intereses mezquinos particulares y a vencer los ídolos del poder, del placer y de la riqueza que corrompen al hombre y sus relaciones ,“se desvanece la concepción integral del ser humano, su relación con el mundo y con Dios”. Y un humanismo sin Dios pronto se convierte en un humanismo contra el hombre y ¡ basta que el hombre sea víctimas de otros hombres!.


Si queremos una Argentina y una Matanza renovadas, hacen falta corazones nuevos, capaces de abrirse al Amor que viene en ayuda de nuestra debilidad.
“En este tiempo necesitamos tomar conciencia de que los cristianos, como discípulos y misioneros de Jesucristo, estamos llamado a contemplar en los rostros sufrientes de nuestros hermanos, el rostro de Cristo que nos llama a servirlo en ellos. Este es el verdadero fundamento de todo poder y de toda autoridad: “servir a Cristo, sirviendo a nuestros hermanos” (20)

GESTOS DE AMOR PREPARANDO LA NAVIDAD DE CRISTO Y DE LA ARGENTINA

Nos dice el Papa Benedicto: “ Quien ora no pierde nunca la esperanza” El primer gesto es el de la Oración que nos hace clamar con la Santa Escritura ¡Ven Señor Jesús, Ven ¡ Que sea su amor el que nos urja y empuje.
Con su Evangelio busquemos recuperar el respeto por la familia y por la vida en todas sus formas. ¡Por piedad ¡ basta de muertes y sí, un compromiso por la vida toda. El divino Niño que está creciendo en el seno virginal de María nos mira e interpela. En la familia se fragua el futuro de la patria y de la humanidad.
El que vino , viene y vendrá , en su pesebre y en su cruz es el lugar del reencuentro para que avancemos en la reconciliación entre los argentinos y en la capacidad de diálogo. “Es necesario educar y favorecer los gestos, obras y caminos de reconciliación, amistad social y de cooperación e integración”


La dignidad de todo el hombre y de todos los hombres, exige una educación integral y nos lleva a afianzar la educación y el trabajo como claves del desarrollo y de la justa distribución de los bienes. Una educación en los valores , una educación para el amor y una formación para el trabajo superadoras de la cultura de la vagancia , del clientelismo , ayudando a pasar de habitantes a ciudadanos y reconocer que la falta de trabajo digno es la mas grande de las pobrezas.
Como familias realicemos el gesto de decirnos que nos queremos y vivirlo en cada instante.
Como Comunidad busquemos a los menos amados para hacerles sentir nuestro amor y cercanía, y no excluyamos a nadie. Un amor especial a los jóvenes y a los niños en ellos nos viene el Dios hecho niño.


Como Matanza ayudémonos a descubrir que hay mucha gente que hace el bien y no daña a nadie.


Como Patria caminemos hacia la reconciliación y la paz social

Que Maria Inmaculada, el Rostro mas bello de la esperanza, nos prepare en estos día del Adviento para una Navidad con Cristo y con los hermanos. Los abrazo a todos con mi bendición.

¡ DIOS ES AMOR!

+Baldomero Carlos Martini
Obispo de San Justo


“CONSUELEN , CONSUELEN A MI PUEBLO DICE SU SEÑOR” (Is.)

FORO DE PROFESIONAES LATINOAMERICANOS DE SEGURIDAD

S.A.R el Gran Maestre Cmte Dn Carlos Gustavo Lavado Ruíz y Roqué Lascano fué dado de alta como miembro del
FORO DE PROFESIONALES LATINOAMERICANOS DE SEGURIDAD



miércoles, 10 de diciembre de 2008

INVITACIÓN DEL FORO ECUMENICO SOCIAL



"DIALOGO SOBRE NUESTRO TIEMPO Y NUESTRO PAIS"


Los invitamos a la presentación del best seller internacional de Bernardo Kliksberg y el Premio Nobel Amartya Sen "Primero la Gente" este lunes 15 de diciembre a las 19 horas en el Teatro Presidente Alvear, Av. Corrientes 1659, Capital.
Hablarán:

- Obispo Jorge Casaretto, presidente de la Comisión de Pastoral Social de la Argentina
- Juan Carr, presidente de la Red Solidaria
- Amartya Sen, Premio Nobel de Economía 1998 (videoconferencia especial para el acto)
- Bernardo Kliksberg, Premios Educación, AMIA y Trayectoria Ciudadana. Presidente del Centro Nacional de Responsabilidad Social Empresarial y Capital Social (FCE-UBA)
Moderador: Alberto Barbieri. Decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.

No se cobra arancel. Inscripción por e-mail a la dirección: foroecumenico@foroecumenico.com.ar o rse@econ.uba.ar

Auspician: Foro Ecuménico Social, Comisión Episcopal de Pastoral Social, Caritas Argentina, AMIA, Red Social, Universidad Rey Juan Carlos de España, New School University de New York (Observatorio Latinoamericano), y Fundación Banco Francés. Organizan: Universidad de Buenos Aires - Facultad de Ciencias Económicas, Complejo Teatral de Buenos Aires y Grupo Planeta.
Gran Maestre Cmte Dn Carlos Gustavo Lavado Ruíz y Roqué Lascano

Ad Majorem Dei Gloriam

Ad Majorem Dei Gloriam
San Ignacio de Loyola

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