domingo, 14 de diciembre de 2008

Caballeros embajadores de la paz en Tierra Santa

SS. EL PAPA BENEDICTO XVI RECIBIÓ A MIEMBROS DE LA ORDEN ECUESTRE DEL SANTO SEPULCRO


"¡Cuánta paz y justicia necesitan los cristianos que viven en la tierra de Jesús! Sigan trabajando por ellas y no se cansen de pedir al Señor que esas aspiraciones se hagan pronto realidad”, les dijo Benedicto XVI a los miembros de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro, al recibirlos recientemente en el Vaticano.
La Orden Ecuestre, cuyo Gran Maestre es el cardenal John Patrick Foley, y el Gran Prior es Su Beatitud Fouad Twal, patriarca de Jerusalén de los Latinos, se reunió en Roma con ocasión de la "consulta mundial", es decir el encuentro quinquenal de los lugartenientes, delegados magistrales y miembros del gran magisterio para valorar la situación de la comunidad católica en Tierra Santa, las actividades de la Orden y establecer las directrices futuras.
Benedicto XVI se refirió a la historia de la Orden, nacida como "Guardia de honor para la custodia del Santo Sepulcro de Nuestro Señor" y que desde su fundación "gozó de una atención singular por parte de los Romanos Pontífices, que la dotaron con los instrumentos espirituales y jurídicos necesarios para cumplir su servicio específico".
"Un vínculo antiguo y glorioso -dijo el Papa- une esta fraternidad caballeresca con el Santo Sepulcro de Cristo, donde se celebra de forma especial la gloria de su muerte y resurrección. Esto es lo que constituye el punto de apoyo de la espiritualidad de la Orden. Jesucristo crucificado y resucitado sea por lo tanto el centro de la existencia de ustedes y de todo proyecto y programa tanto personal como del grupo".
El Papa exhortó a las damas y caballeros de la Orden a ser "constructores en nuestra época de una esperanza activa, encaminada a la construcción de una nueva humanidad inspirada en los valores evangélicos de la justicia, el amor y la paz, y exclamó: "¡Cuánta paz y justicia necesitan los cristianos y todos los que viven en la Tierra de Jesús! Sigan trabajando por ellas y no se cansen de pedir al Señor que esas aspiraciones se satisfagan con prontitud".
"Pidan al Señor -prosiguió- que los haga "embajadores convencidos y sinceros de paz y amor entre los hermanos", pídanle que fecunde con la potencia de su amor la obra constante de ustedes en ayuda del ardiente deseo de paz de esas comunidades atribuladas en los últimos años por un clima de incertidumbre y peligro".
"Pienso con afecto en las queridas poblaciones cristianas que siguen sufriendo con motivo de la crisis política, económica y social de Oriente Medio, que se hizo más grave con el empeoramiento de la situación mundial. Me siento muy cercano espiritualmente a tantos hermanos nuestros en la fe que se vieron obligados a emigrar. ¿Cómo no compartir la pena de esas comunidades sometidas a pruebas tan duras?".
"En este tiempo de Adviento, mientras nos preparamos a celebrar la Navidad, nuestra fe nos lleva a Belén y a todos los lugares santificados con el paso del Redentor. Pedimos a María que haga sentir su protección maternal a nuestros hermanos y hermanas que viven allí día tras día, enfrentándose a tantas dificultades", concluyó el Santo Padre.+
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