martes, 21 de junio de 2011

Denominación para los Prioratos Sudamericanos . Soberana Orden Militar de Caballería Hospitalaria de San Ignacio de Loyola . "GAUCHOS AMERICANOS SIGLO XXI"

“Aquel que conoce su historia y la aprecia
encontrara el significado del futuro”.
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El gaucho es un tipo de campesino característico de las llanuras de Argentina, Uruguay, sur de Brasil (principalmente Río Grande del Sur) y extremo sur de Chile, principalmente en las regiones de Aisén y Magallanes. Se identificaba e identifica por su condición de hábil jinete y por su vínculo con la proliferación de vacunos en la región y las actividades económicas y culturales derivadas de ella, en especial el consumo de carne y la utilización del cuero.

Aparecido en el curso del siglo XVII
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I, hasta mediados del siglo XIX fue un habitante semi-nómada y con una autonomía personal considerable. Los sistemas de trabajo forzado impuestos por los terratenientes (estancieros) luego de la independencia, dieron forma al régimen clientelar del peón de campo.

A la mujer gaucha tradicionalmente se le ha llamado "china" (en quechua: muchacha y por extensión hembra ), "paisana", "guaina" (en el norte litoraleño), "gaucha", "prenda".

Casi desaparecidos como tales a principios del siglo XX, los gauchos conservan un papel importante en el sentimiento nacionalista de Argentina y Uruguay así como independentista de Río Grande del Sur. Habiendo sido actores importantes de las guerras de independencia y civiles, y desarrollando una literatura original, la literatura gauchesca, uno de cuyos ejes temáticos fue la denuncia de la injusticia social, que tuvo como punto culminante los libros El Gaucho Martín Fierro (1872) y La vuelta de Martín Fierro (1879).

Mantienen semejanzas con otros campesinos-caballeros, no por ser precisamente un trabajador, sino en tanto habitante del campo y sobre todo un jinete: americanos, como con el charro mexicano, el huaso en Chile, el llanero colombo-venezolano, el cowboy estadounidense, el vaquero paraguayo (el actualmente llamado "vaquero" en Paraguay muchas veces también ha recibido por razones históricoculturales el nombre
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Su participación en las Guerras Independentistas
Artículo principal: Guerra gaucha

Monumento al general Martín Güemes, jefe de las tropas gauchas, en Salta.

En Argentina los gauchos desempeñaron un papel fundamental durante la Guerra de la Independencia, entre 1810 y 1825. Primeramente enarbolando las ideas de José Artigas, ideas totalmente revolucionarias en la región que arrancan con la Ilustración francesa y la Independencia de EEUU, siendo los gauchos junto a los indígenas y a los otros campesinos los que ayudan a cuajar el Primer Gobierno Federal del Río de la Plata, conformando la Unión de los Pueblos Libres dentro de las Provincias Unidas del Río de la Plata, es decir un conjunto de provincias federales al margen del centralismo de Buenos Aires.

En efecto, en lo que es hoy Uruguay , fueron gauchos los que siguieron al caudillo José Gervasio Artigas, quien llevó a cabo el levantamiento de su provincia, y toda la Banda Oriental contra el rey de España y los invasores tanto portugueses como brasileños. Artigas formó un ejército popular de gauchos e indios, derrotó a los realistas y puso sitio a la ciudad de Montevideo. Más tarde entraría en conflicto también con los llamados "unitarios" instalados en las principales ciudades (Buenos Aires, Montevideo). La Banda Oriental, por disposición de J.G. Artigas pasó a ser, sustentado por el gauchaje, la Provincia Oriental en las Provincias Unidas del Río de la Plata.

El gaucho siguió integrándose a los ejércitos enviados desde Buenos Aires hacia el norte de lo que fuera el Virreinato del Río de la Plata, ya sea colaborando mediante la recabación de información y la provisión de pertrechos y alimentos o dando su vida en la lucha cuerpo a cuerpo. Al ser derrotado el Ejército del Norte al mando del general Manuel Belgrano, fue nombrado como nuevo comandante el general José de San Martín, quien encomendó a Martín Miguel de Güemes la defensa de la frontera norte, mientras él se dirigiría a Mendoza a formar el Ejército de los Andes (también constituido en gran medida por gauchos y huasos), con el objeto de cruzar los Andes para liberar Chile y Perú.

Los gauchos desarrollaron los combates contra los realistas en el marco de acciones de guerrilla que se darían en llamar "montoneras" (ver: Guerra gaucha), a lo largo de una línea fronteriza de más de 600 km de extensión, que quedó bajo la responsabilidad de Güemes después del colapso militar patriótico producido por la derrota del Ejército del Norte al mando del general José Rondeau, tras la Batalla de Sipe Sipe en 1815. El principal escenario de operaciones fue la Quebrada de Humahuaca y sus vecinas provincias de Tarija, Tarija incluía entonces a los jinetes chicheños de Sud Chichas.

Aquellas luchas se prolongaron por más de diez años, conociéndose este episodio con el nombre de la guerra gaucha, y fue llevada a cabo por un ejército formado por tropas de guerrilla, de línea y artillería. Solamente en territorio argentino la fuerza militar gaucha actuó en 236 combates diversos defendiendo la vanguardia de la frontera. También fueron responsables directos de rechazar seis de las diez invasiones procuradas por España para recuperar los dominios declarados independientes en Tucumán en el congreso de 1816.

Los hechos históricos señalan que su destacada participación fue crucial para la independencia argentina, dado que supieron constituir un grupo militar disciplinado dentro de aquella comunidad multiétnica. Los ancestros de sangre del gaucho norteño eran básicamente de origen indígena sudamericano, español, afroamericano, y en menor medida lusitano. Asediados por los españoles, que avanzaban desde el virreinato del Perú después de recuperar militarmente casi todo el subcontinente, los gauchos norteños defendieron la frontera con firmeza, caracterizándose por el cumplimiento de una férrea disciplina militar, el seguimiento fiel a su jefe Martín Güemes, y la demostración de habilidades y destrezas particulares para el combate a caballo y en la lucha abierta, aún en medios adversos.

En Uruguay, derrotada la ocupación luso-brasileña en 1825 por los cruzados libertadores al mando de Juan Antonio Lavalleja, y conseguida la Independencia, producto de las presiones inglesas y brasileñas, la primera Constitución uruguaya de 1830 deja fuera a mujeres, a esclavos y a analfabetos (entre otros), y por consiguiente al mismo gaucho, el mismo que forjó el sentimiento independentista. Es dificil entender que aquella revolución en la que participó el gaucho junto al indio charrúa como los lugartenientes de Artigas no fuese la misma que la que los libertadores de 1825 plasmaron en el Estado uruguayo actual: de hecho se hizo borrón y cuenta nueva con las ideas revolucionarias de Artigas, se olvidó que los esclavos habían sido libres y se llegó en 1832 al genocidio charrua en Salsipuedes a cargo del primer Presidente del Uruguay, Fructuoso Rivera. El gaucho en Uruguay fue cada vez más relegado y terminó de extinguirse con el fracaso de la Revolución de 1904 cayendo al lado del General Aparicio Saravia y del alambrado de los campos.

Las tropas gauchas también constituyeron un hito muy importante en el desarrollo de la independencia de Bolivia, destacándose las acciones guerrilleras llevadas a cabo por los comandantes de las republiquetas independientes, como Manuel Ascensio Padilla y su mujer, Juana Azurduy de Padilla, Eustaquio Méndez, Francisco Pérez de Uriondo, el general Ignacio Warnes y el cura Ildefonso de las Muñecas, al mando de tropas de guerrillas. Éstas actuaban en estrecha colaboración con las tropas de Güemes.

En la bibliografía histórica militar internacional los gauchos fueron comparados por analogía con los soldados del cuerpo de mamelucos del norte de África, que luego formaron parte de las tropas de Napoleón al ingresar a Madrid, en 1808.

El gaucho interpreta un rol simbólico importante para el nacionalismo y las relaciones humanas de la región, especialmente en el Río de la Plata y en el noroeste argentino. El poeta uruguayo Antonio Lussich es considerado uno de los precursores de la poesía gauchesca, y su poema Los Tres Gauchos Orientales fue considerado por Jorge Luis Borges un antecesor del poema épico Martín Fierro, del argentino José Hernández. Éste último, la obra más famosa del género, evidencia al gaucho como símbolo de tradición nacional argentina, contraponiéndolo a las tendencias europeizantes de la ciudad y a la corrupción de la clase política. Martín Fierro, héroe del poema, es reclutado por el ejército argentino para la guerra fronteriza contra "el indio", pero deserta y se convierte en un fugitivo de la ley. La imagen del gaucho libre a menudo es contrastada con aquella de los esclavos que trabajan en el norte de Brasil. Estereotípicamente, los gauchos eran fuertes (forzosamente, dadas sus actividades), taciturnos pero arrogantes y capaces de responder con violencia ante una provocación.
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Si bien en el sur argentino los gauchos mostraban cierta indisciplina, en el norte de Argentina de principios del siglo XIX tuvieron un papel distintivo, ya que tuvieron un trascendental desempeño militar en las luchas por la independencia de España. Su lucha fue descripta y recordada épicamente por Leopoldo Lugones en el libro La guerra gaucha.

Los gauchos formaron asimismo la tropa de los "caudillos" (líderes carismáticos según la tipología de Max Weber) provinciales durante las guerras internas que siguieron al establecimiento del gobierno independiente, en estas guerras los gauchos solían adscribir al partido federal aunque en ocasiones, por lealtades personales, algunos participaron en el bando opuesto, tras 1828 en el entonces recién creado estado uruguayo los gauchos se encontraron divididos entre los blancos o nacionales (aliados a los federales) y los colorados (aliados a los unitarios), aunque en el Estado Oriental la simpatía de los gauchos fue predominantemente dirigida al Partido Blanco, tal cual se observa en la batalla de Masoller ocurrida ya en 1904 en la cual fuera mortalmente herido el caudillo nacional o blanco Aparicio Saravia.

En 1834, Charles Darwin, quien recorriera las pampas argentinas, escribía:
"...con sus pelos largos hasta los hombros, la cara negra por el viento, sombrero de fieltro, chiripá y botas sacadas de los cuartos traseros de las yeguas, un largo facón en la espalda sostenido por el cinturón y comían carne asada como dieta principal a veces acompañado por un poco de mate o algún cigarro...".
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El 10 de noviembre, fecha en que se recuerda el nacimiento de José Hernández (en 1834), es en la Argentina el "Día de la Tradición", y un reconocimiento al gaucho. Suele celebrarse con desfiles de jinetes en el centro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y fiestas de destrezas hípicas en el barrio de Mataderos (donde estuvieron los corrales de matanza de vacunos, y en 2008, continua el desfile diario de más de 6 000 cabezas de ganado, con destino a los frigoríficos) y los predios de las Sociedades Rurales (organizaciones gremiales que representan a los ganaderos) en la capital federal y en muchísimas localidades del interior del país. El "Día del Gaucho" (Ley Nº 24.303), es en Argentina, desde 1996, el 6 de diciembre, como homenaje a la 1ª edición del "Martín Fierro", pero para nada ha cobrado vigor en las Asociaciones Nativistas.

Desde la segunda mitad de siglo XIX (en Argentina la fecha clave aunque no precisa es la de la Batalla de Caseros), en Río Grande fue cuando ocurrió la derrota de la República Riograndense ante el imperio del Brasil y en Uruguay, como en Argentina en los años 1852/1853 se produce una derrota militar de los partidos sustentados por los gauchos, desde entonces la población gaucha pasó de responder a líderes carismáticos a quedar en gran medida clientelizada por estancieros latifundistas y otros representantes de los nuevos gobernantes de entonces. Un elemento concreto y al mismo tiempo simbólico signó el fin de la primera era gaucha: desde los 1860s se comienza a difundir el alambrado de púa con lo que la trashumancia del gaucho fue quedando acotada.

Existía toda una axiología gaucha caracterizada por los siguientes valores: valentía, lealtad, hospitalidad —de allí que en Argentina, Uruguay y Chile la frase "hacer una gauchada" cuyo significado es todo lo opuesto a "hacer una guachada" aunque la etimología de las palabras gaucho y guacho pudieran ser las mismas, "hacer una gauchada" significa tener un gesto de hidalguía o una buena actitud mientras que "hacer una guachada" es todo lo opuesto y algo que un genuino gaucho sentía y siente como una deshonra.

Para una parte de la aristocracia y la burguesía urbana del siglo XIX (especialmente para los adherentes al Partido Unitario) , el gaucho era un "salvaje peligroso" y la palabra gaucho le resultaba casi un insulto.

Un ejemplo de la idiosincrasia gaucha del s XIX está reflejada por José Hernández (quien se crió entre gauchos) se encuentra en estas estrofas del Martín Fierro (se respetan los modismos y los vocablos gauchescos de ese tiempo):

No me hago al lao de la güeya
aunque vengan degollando,
con los blandos yo soy blando
y soy duro con los duros,
y ninguno en un apuro
me ha visto andar titubiando.


En el peligro, ¡Qué Cristos!,
el corazón se me enancha.
pues toda la tierra es cancha,
y de esto naide se asombre:
el que se tiene por hombre
ande quiera hace pata ancha.


Soy gaucho y entiendanló.
Como mi lengua lo explica,
para mí la tierra es chica
y pudiera ser mayor.
Ni la víbora me pica,
ni quema mi frente el sol.


(...)


lo que al mundo truje yo,
del mundo lo he de llevar.


Mi gloria es vivir tan libre
como el pájaro del Cielo,
no hago nido en este suelo
ande hay tanto que sufrir;
y naides me ha de seguir
cuando yo remonte el vuelo.


'Yo no tengo en el amor
quien me venga con querellas,
como esas aves tan bellas
que saltan de rama en rama.
Yo hago del trébol mi cama
y me cubren las estrellas.


Y sepan cuantos me escuchan
de mis penas el relato
que nunca peleo ni mato
si no es por necesidá;
y que a tanta alversidad [adversidad]
sólo me arrojó el mal trato.


Y atiendan la relación
Que hace un gaucho perseguido,
que padre y marido ha sido
empeñoso y diligente,
y sin embargo la gente
lo tiene por un bandido...




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