jueves, 17 de noviembre de 2011

BOLETIN GUEMESIANO Nº 139 - NOVIEMBRE DE 2011 - S.E. Dama Gran Cruz Prof. Doña María Cristina Fernández SOMCLPSIL

PRESENTACION


El 7 de Noviembre se recordó un nuevo aniversario de la Batalla de Suipacha, tema ampliamente desarrollado en Boletines anteriores. En la presente edición y como adhesión a dicho aniversario, se realiza una breve reseña del inicio de la revolución en el Alto Perú sintetizando el denominado Silogismo Altoperuano. Seguidamente la historiadora boliviana Teresa Gisbert Carbonell brinda un panorama de los principales sucesos al final del cual se mencionan documentos sobre la vinculación de Martín Güemes con los patriotas altoperuanos. Finalmente, se comparte un nuevo reconocimiento al Boletín Güemesiano Digital, la Agenda Güemesiana y el Correo de Lectores.



CONTENIDO

I. EL SILOGISMO ALTOPERUANO, por M. Cristina Fernández
II. CAUSALES DEL LEVANTAMIENTO DE CHUQUISACA, por Teresa Gisbert Carbonell
III. GUEMES Y LOS PATRIOTAS DEL ALTO PERU, por M. Cristina Fernández
IV. NUEVO RECONOCIMIENTO AL BOLETIN GUEMESIANO DIGITAL
V. CORREO DE LECTORES
VI. EL FUEGO VORAZ DE SU INQUEBRANTABLE ESPIRITU PATRIOTICO, por M. Cristina Fernández
VII. PALABRAS FINALES

DESARROLLO

I. EL SILOGISMO ALTOPERUANO

Silogismo altoperuano es el nombre dado al argumento surgido en la Universidad de Charcas, que dio sustento jurídico a la revolución emancipadora. En dicha Universidad se enseñaba la Doctrina de Santo Tomás de Aquino, la que sostenía que la autoridad provenía del pueblo y que el rey gobernaba porque el pueblo le había otorgado el poder. Desapareciendo el rey, la soberanía volvía al pueblo y en él descansaban las facultades de decidir. Dados los sucesos en España de 1808 durante los cuales fue tomado prisionero el rey Fernando VII, no existía un monarca legal. El silogismo (cuya autoría se atribuye a Bernardo de Monteagudo) tuvo como consecuencia el levantamiento de Chuquisaca.

II. CAUSALES DEL LEVANTAMIENTO DE CHUQUISACA

Respecto a las causales del levantamiento de Chuquisaca, la historiadora paceña Teresa Gisbert Carbonell en “Historia de Bolivia” expresa:

“Entre 1809 y 1811 se producen en América Hispana una serie de levantamientos que desembocan en la independencia. Los dos primeros de toda la América española fueron la revolución de Chuquisaca, en mayo de 1809 y el levantamiento de La Paz, en julio del mismo año. Quito se rebela en agosto de 1809 y Buenos Aires en mayo de 1810.

Desde 1797 la Audiencia de Charcas estaba presidida por un militar de avanzada edad: Ramón García de León y Pizarro que durante su gobierno estuvo muy preocupado por los problemas de abastecimiento y las obras municipales. El tribunal de la audiencia estaba formado por cinco oidores entre los que destacaban Antonio Boeto, José Agustín de Uzoz y Mozi y el fiscal Miguel López Andreu. Este tribunal, desde la fundacion del virreinato de Buenos Aires y la creación de las intendencias había perdido poderes, tenía continuas discrepancias con Pizarro, que representaba al virrey, por lo que procuraron limitar su autoridad.

En 1804 llegó a Chuquisaca, como asesor del presidente, un hábil e inteligente jurista Pedro Vicente Cañete y Domínguez quien tenía una larga carrera administrativa. Sin embardo sus ideas conservadoras lo distanciaron de la audiencia. Otro tanto ocurrió con el nuevo arzobispo Benito Moxó y Francolí, hombre ilustrado que llevó consigo a Chuquisaca su “museo” personal. El arzobispo se sentía obligado a defender el régimen borbónico y tenía una gran adhesión al virrey de Buenos Aires, quien entre 1806 y 1807 tuvo que hacer frente a la invasión de los ingleses. Moxó llegó a ser un hombre querido y popular.

Entre tanto en España se había producido la invasión de Napoleón, la renuncia de Carlos IV, a favor de su hijo Fernando VII y, más tarde, en Bayona (Francia), en la entrevista que el monarca español sostuvo con Napoleón y la renuncia al trono a favor del francés. Entonces los españoles iniciaron la resistencia, formando una junta de gobierno en Sevilla.

La Audiencia de Charcas decidió no reconocer a la junta de Sevilla y proclamar su fidelidad a Fernando VII. Así mismo decidió “no hacer novedad”, es decir, no dar a conocer el curso de estos acontecimientos. En estas circunstancias llegó a Charcas, como delegado de la Junta, José Manuel de Goyeneche. Su misión consistía en ir a Buenos Aires y Lima pasando por Charcas, con el objeto de conseguir el apoyo de ambos virreinatos. Antes de llegar a Buenos Aires fue a Río de Janeiro, donde tomó contacto con la exiliada Carlota Joaquina, hermana de Fernando VII y esposa de Juan VI rey de Portugal. La familia real portuguesa huyó a Brasil en 1807 como resultado de la invasión de Napoleón a Portugal. Carlota pretendía gobernar sobre las posesiones españolas de América en nombre de su hermano Fernando. De esta manera, la misión de Goyeneche tenía una doble cara: por una parte como emisario de la junta de Sevilla, por otra, actuaba como mensajero de Carlota.

La llegada de Goyeneche a Chuquisaca desencadenó las tensiones existentes entre la audiencia y el presidente Pizarro. Goyeneche mostró a la audiencia las credenciales que le había dado la Junta de Sevilla, preguntando a la audiencia si ésta reconocía a dicha junta que ya estaba reconocida por el virrey de Buenos Aires; los oidores dijeron que debían deliberar antes de dar a conocer su decisión, a lo que Goyeneche amenazó con mandar presos a quienes se opusieran. El arzobispo aplacó los ánimos y Goyeneche mostró entonces las cartas de Carlota Joaquina, declarándose heredera del trono de España, cartas que ya conocían el presidente Pizarro y el arzobispo Moxó. Después de esto Goyeneche se fue a La Paz.

Los oidores quedaron perplejos pues, además del desconcierto existente, se cernía un nuevo peligro: el de las ambiciones portuguesas que siempre habían buscado extenderse desde el Brasil hacia el oeste, poniendo sus miras especialmente sobre Charcas. Pizarro, Moxó y Goyeneche parecían partidarios de una anexión al Brasil y por lo tanto eran considerados “traidores a la Nación”, en tanto que la audiencia de Charcas permanecía fiel al rey”.

Más adelante expresa Gisbert: “Pizarro, viendo que la situación era grave, pidió ayuda a Paula Sanz, intendente de Potosí, indicando que “quieren quitarme el mando”.

La víspera del 25 de mayo el presidente de la audiencia, García León y Pizarro, mandó arrestar a los oidores y ordenó el arresto del fiscal Andreu y de los hermanos Manuel y Jaime Zudáñez, miembros del Cabildo. Sólo se pudo encontrar a Jaime Zudáñez que fue llevado a la cárcel de la audiencia. La gente se amotinó y recorrió las calles gritando "Viva el Rey, que prendan a los señores oidores”. Un grupo se dirigió a la casa del arzobispo pidiendo la liberación de Zudáñez, que, una vez puesto en libertad, fue llevado en hombros por el pueblo. Moxó decidió huir y Pizarro quedó vigilado en su residencia. Uno de los abogados, Manuel de Lemoine, tocó las campanas a rebato desde la torre de San Francisco, con él estaban Michel, Monteagudo y los Zudáñez. Los oidores pidieron la renuncia del presidente, quien decidió entregar el mando político y militar.

Después de su victoria, la Audiencia entregó el mando militar a Alvarez de Arenales. Se desconoció al virrey y se mandaron emisarios a las diferentes provincias. Monteagudo fue a Tupiza y Potosí, Michel a Cochabamba y La Paz y se puso en contacto con el cura Medina que estaba en Sicasica. A Cochabamba fue Manuel Zudáñez y Lemoine a Santa Cruz”.

A lo expresado por la historiadora se agrega que Mariano Moreno y Bernardo de Monteagudo desempeñaron un importantísimo papel. Moreno nació en Buenos Aires en 1778, se doctoró en Leyes en Chuquisaca, sus ideas libertarias dieron fuerte impulso a la revolución en el Alto Perú y en Buenos Aires. Luego de integrar la primera Junta de Gobierno Patrio, falleció en alta mar en 1811 cuando se dirigía a Inglaterra en carácter de Ministro Plenipotenciario.

Monteagudo nació en Tucumán en 1789, se doctoró en Charcas donde proclamó sus ideas revolucionarias. Fue un hábil político, periodista y militar, participó en importantes momentos históricos en la actual Bolivia, Argentina, Chile y Perú país donde falleció –posiblemente asesinado- en 1825. Tanto Moreno como Monteagudo se destacaron en los sucesos revolucionarios siendo muy jóvenes y ambos murieron en circunstancias aún no esclarecidas, el primero a los 33 años y el segundo a los 36.

III. GUEMES Y LOS PATRIOTAS DEL ALTO PERU

El Grl Martín Miguel de Güemes, es citado en el libro de Teresa Gisbert en tres oportunidades.

1) Al referirse a Eustaquio Méndez Arenas (“Moto” Méndez) dice que éste “nació en un caserío cercano al pueblo de San Lorenzo en 1784. Conoció a Camargo y con sus montoneros ayudó a Güemes y luego se incorporó a las tropas de Lamadrid quien desde Tucumán, en forma espontánea, armó un ejército auxiliar que nuestra historia conoce como Cuarto Ejercito Auxiliar Argentino”.

2) Al referirse a Chinchilla, jefe de los guerrilleros de Ayopaya, dice “Por aquél entonces Güemes era obedecido por los guerrilleros de Cinti, Tarija y Chuquisaca, y se pone en contacto con Chinchilla que, al parecer y siguiendo la línea de Lira, no acata sus directivas”.

3) Al referirse a José María Pérez de Urdininea dice que éste “se enroló en la causa patriota participando en la batalla de Huaqui, después de la cual fue llevado herido a la Argentina. Luchó desde 1811 a 1822 bajo el mando de Rondeau, Güemes, Belgrano y San Martín”.

La vinculación del Grl. Martín Miguel de Güemes con los habitantes del Alto Perú y la autoridad que ejercía sobre ellos quedó documentada. Por ejemplo:

•El 19 de agosto de 1814 Güemes pedía, desde Jujuy, a Pedro Flores que aliente y anime a los valientes tarijeños para hostilizar al enemigo apostado en Tupiza, Suipacha y La Quiaca. También lo instruía para que les impidan tomar víveres, ganados e incomodarlos, formar escuadrones e informarle semanalmente lo que ocurriera.

•En 1815, Güemes designó a Francisco de Uriondo comandante general del sector defensivo de Tarija y cinco años después le reconoció los despachos de Coronel.

•Güemes estuvo en comunicación permanente con los bolivianos con quienes intercambiaba información y les daba instrucciones militares. También los auxiliaba, como consta en el acta del Cabildo de Santa Cruz del 15 de octubre de 1816 en la que agradecía la ayuda prestada por Güemes a Ignacio Warnes en potros para su Escuadrón de Lanceros. El 4 de Noviembre el mismo Cabildo, ante la amenaza realista, pedía ayuda a los pueblos vecinos entre los cuales figuraba Salta. También hace referencia a que Santa Cruz podía confiar en la ayuda de Güemes que en casos similares la había ofrecido y otorgado. Pese a la resistencia, Santa Cruz cayó en manos de Aguilera y varios cruceños se refugiaron en Salta.

• Cuando Manuel Ascensio Padilla fue ajusticiado, el luctuoso suceso le fue informado a Güemes desde Carachimayo, Sauces de Cordillera, Cuartel en la Loma; Colpa, etc. Por ejemplo, desde Pomabamba, el 29 de setiembre de 1816 Fray José Indalecio de Salazar decía a Güemes: “Dios nuestro Señor lo conduzca cuanto antes a V.S felizmente a estas provincias interiores para mitigar las amarguras de tantos ciudadanos oprimidos y lo guarde por muchos años para consuelo de su afectísimo amigo seguro servidor y capellán Q.S.M.B.”

• Desde Colpa, el 4 de diciembre de 1816 el comandante Apolinar Zárate decía a Güemes que de sus servicios como capitán comandante durante 5 años tenía documentos para mostrarle “cuando V.S. arribe por estos países. Sólo aguardamos a V.S con el ejército como el Santo Advenimiento por horas y clamando a Dios por instantes”.

• El Dr. Luis Güemes aporta: “Acuciados posteriormente los altoperuanos por la crítica situación y la anarquía a que la muerte de Padilla, el 14 de setiembre de 1816 y sucesivas derrotas los habían llevado, impetraron de Güemes, en quien veían “un verdadero padre protector y verdadero defensor” de su libertad (según expresa Mariano Acebo a Güemes el 16 de octubre de 1816), e incluso su intervención militar directa. Güemes nombra subdelegado para la provincia de Tomina y al propio tiempo comandante general de todas las fuerzas del interior al entonces teniente coronel José Antonio Acebey”.

• En noviembre de 1820 Güemes exhortaba a los cruceños al último sacrificio para apoyar la expedición de San Martín. Una de las medidas adoptadas para lograr la definitiva expulsión de los realistas fue enviar al Coronel José Miguel Lanza y cuatro colaboradores a Inquisivi (cerca de La Paz) a reclutar hombres.

Güemes lo había nombrado Gobernador y Comandante militar de ésa región e instruido para informar a San Martín los movimientos del enemigo, sus posiciones y lo que considere oportuno; mantener línea de comunicación con el ejército de Güemes informando la situación de sus tropas, estado de los pueblos bajo su mando y las noticias que obtuviera de San Martín; mantener comunicación con las fuerzas patriotas del interior del Alto Perú invitándolas a operar en concierto y unión.

IV. NUEVO RECONOCIMIENTO AL BOLETIN GUEMESIANO DIGITAL

Por Resolución Nº 001041 del 7 Octubre de 2011, la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Provincia de Mendoza, declaró de interés cultural el Boletín Güemesiano Digital, como apoyo e incentivo a sus 138 ediciones.

Este nuevo lauro se suma a las Declaraciones de Interés de la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación; el Honorable Senado Nacional; la Honorable Cámara de Diputados de la Nación; las Secretarías de Cultura de las Provincias de Jujuy, Salta, Córdoba, Buenos Aires y Chubut y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La publicación difunde en forma mensual y gratuita la gesta que consolidó la Independencia de nuestra Patria. Su objetivo es contribuir a su adecuado y debido conocimiento, en un abrazo fraterno que promueve la reafirmación y resguardo del patrimonio histórico nacional.

Desde el 8 de Febrero de 2000 el Boletín es leído en varias Provincias y Países, constituyendo un aporte a interesados, investigadores, estudiantes de todos los niveles educativos, columnistas, etc.

V. CORREO DE LECTORES

•Desde la República Oriental del Uruguay el S.E. El Gran Prior Prof. Mg. hc Dr. Don Daniel Maltzman SOMCLPSIL , agradeció el envío del Boletín expresando su alta consideración a la autora.

•Desde Antofagasta, Chile, el Jefe de la Unidad Regional de Asuntos Internacionales del Gobierno de Chile y Presidente Internacional de GEICOS, Constantino Zafiropulos Bossy, agradeció el envío del Boletín Güemesiano Digital enviando un cálido abrazo a sus amigos Güemesianos.

•Desde Tarija, Bolivia, Oscar Eduardo Lazcano Henry agradece los envíos mensuales del Boletín Güemesiano Digital.
. Desde Doha, Qatar, el Dr. Darío Arias comenta que recibe y lee con dedicación el Boletín. El Dr. Arias es lector de la publicación desde sus primeros números y desde Setiembre reside en ése país.

VI. EL FUEGO VORAZ DE SU INQUEBRANTABLE ESPIRITU PATRIOTICO

En su libro “La Batalla del Valle de Lerma” dice Jorge Sáenz que el Grl Güemes fue un personaje histórico pleno de valores y virtudes que en un dramático marco, combatió exitosamente a pesar de estar rodeado de obstáculos, de circunstancias adversas, de la indiferencia de sus pares provinciales, de intrigas y traiciones.

“Guemes no contaba prácticamente con nada, excepto el fuego voraz de su inquebrantable espíritu patriótico y el apoyo incondicional de los paisanos salto jujeños. Su impecable trayectoria de guerrero no tuvo descanso ni en los momentos previos a su muerte, ocasión en que se negó a sí mismo, optando antes de expirar, por asegurarse que se iba a continuar la lucha, haciendo jurar a su segundo jefe que lo haría”, sentencia Sáenz. Retomo la frase que exalta el fuego voraz del inquebrantable espíritu patriótico del héroe por coincidir con ella y por sentir que ese fuego sigue ardiendo, encendiendo otros espíritus y fogoneando valores.

En Junio de 2011 el Güemesiano Luis Van Doorn se desprendió de un valiosísimo y querido retrato del “Tata” realizado en el año 1968. Se trata de una magnífica obra repujada en cobre por un artesano judío que tenía su taller en el sótano de Maipú 550, sede entonces de Casa de Salta.

El tiempo había dejado su marca en la hermosa artesanía, razón por la cual recurrí a Julio León durante la festividad del Milagro en Salta. Sus dedicadas manos y su inagotable amor por el prócer devolvieron el esplendor al repujado y hoy don Martín Miguel luce como era, impecable.

En esos gestos, en los de Luis y Julio, veo revivir el fuego que encendiera el gran salteño. Son gestos que –por constructivos- acompañan y estimulan la labor diaria.

VII. PALABRAS FINALES

En Chubut reside un salteño que lejos de su tierra no olvida y contribuye cuanto puede a luchar contra la desmemoria y la desinformación. Se trata de Rafael Baca, descendiente de José Ignacio Baca, guerrero de la Independencia que actuó a órdenes de Martín Güemes.

Rafael sugirió el envío del Boletín Güemesiano Digital a un listado de medio centenar de personas que considera se interesarán en su lectura. Importante aporte el suyo, muestra de generosidad que sacude mezquindades cotidianas y ayuda a superarlas.

Un fraterno abrazo.

Buenos Aires, 13 de Noviembre de 2011

S.E. Dama Gran Cruz Prof. Doña María Cristina Fernández SOMCLPSIL
Académica Correspondiente
Instituto Güemesiano de Salta
macacha@infovia.com.ar
http://www.martinmiguelguemes.com.ar/

Caballero del Ejército de la República Argentina
Chevalier de la Roque (France)
Orden Militar de Caballería Ligera del Papa de
"Deo militare"

http://www.papalknights.org/
http://www.ordendeloyola.org/
http://www.sjweb.info/
http://www.vatican.va/
ordendeloyola@gmail.com
.

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