sábado, 12 de mayo de 2012

EL CRIOLLISMO EN AMERICA Y ARGENTINA,de Julio Rodríguez Ledesma.

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En un acto presidido por el Delegado de la Casa de Corrientes en Buenos Aires, Sr. Milcíades Aguilar, el 20 de abril la Prof. María Cristina Fernández presentó en dicha Casa la obra “El criollismo en América y Argentina”, de Julio Rodríguez Ledesma.

El libro habla de los pueblos, de su resistencia, de los intentos de liberación. Recuerda el martirio de José Gabriel Condorcanqui (criollo de nombre Tupac Amaru) cuyo credo por tratar de salvar su cultura y a sus hijos fue aplastado cruelmente por el poder político y religioso español. Recuerda al cacique Tumi Catari que caminó 3000 km desde el Alto Perú a Buenos Aires, en una hazaña sin precedentes, silenciada. Logró entrevistarse con el virrey Vértiz que lo atendió sin solucionar sus reclamos. Tumi Catari fue el primer delegado obrero enviado por los nativos para reclamar por las altas contribuciones a la Iglesia Católica y el alto índice de mortalidad en el trabajo minero. Demoró un año en el viaje de ida y vuelta, caminando, en su gesta antiesclavista. Su hermano Juan Bautista fue enviado a España y preso en Ceuta, por 35 años, en 1822 regresó a América siendo desembarcado en B Aires donde a los 84 años pudo dejar testimonio de sus padecimientos.

Respecto a los nativos americanos expone datos como los siguientes:

• Que fueron incluidos en la categoría de bestias, leños y piedras.
• Que las Leyes de Indias ordenaban predicar el Evangelio en quechua para que los pueblos originarios olvidasen sus idolatrías.
• Que fueron explotados, reducidos en Reducciones, confinados en Mitas y Encomiendas, que fueron despojados de sus tierras, etc.
• Que hubo un libre e infame comercio de esclavos africanos en el río de la Plata, seres humanos que fueron cambiados por cueros.
• Que la genial Juana Azurduy era descendiente de africanos.
• Que mulatos y mestizos no tenían derechos, en 1723 el cabildo de B Aires rechazó el pedido de un maestro para enseñarles a leer y escribir pero sólo les estaba permitido aprender la doctrina católica (en Catamarca azotaron a un mulato por saber leer y escribir). El Telégrafo Mercantil de B Aires, en 1801 decía que se tenía por viles e infames, sea por derecho, por costumbres o por abuso, a los negros, mulatos, zambos, mestizos, patizambos, cuarterones, puechuelos, etc. que envilecidos por su sola condición y nacimiento, no son admitidos en las escuelas públicas de primeras letras a fin de que no se junten ni rocen con los hijos de los españoles.
• En cuanto al criollo, dice que el español denominó así sólo al hijo de español en América. Escuelas, universidades y cargos públicos eran sólo para esa clase de criollos, pero con recaudos: Ya en 1562 un conde escribía que “no se debe favorecer con cargo público de importancia a los criollos porque ellos tiran más para América que para España”

¿Cuándo nació el criollo?

A partir del 21 de junio de 1493, esa es la fecha prevista como el nacimiento del criollo, fruto de la unión del conquistador con las nativas. Este criollo, mal visto, se perfeccionó a sí mismo en todo lo que fuera útil, posible y necesario. Del aborigen, del africano esclavizado y del conquistador español heredó rasgos, costumbres y mitos. Lo que no heredó lo adaptó, y luego de tres siglos derrotó a los mejores ejércitos del mundo en su campaña por la emancipación americana. Defendió el suelo patrio y pergeñó su ética filosófica basado en su aislamiento, conocimiento de la naturaleza, dominio del clima, flora y fauna. Fundó su mitología religiosa en el denominado sincretismo filosófico y dio vida a la Telesita, la Difunta Correa, el Gauchito Gil, San la Muerte, etc. a esta nueva religión la dotó de su impronta cultural con sus bailes, músicas, coplas y poesías. La Salamanca fue la primera y única universidad del criollo iletrado.

Desde 1997 en Córdoba el centro Americano de Cultura Criolla organiza cada 21 de Junio la celebración del año nuevo criollo.

Del sometimiento a la libertad

El bautismo de fuego del espíritu criollo se dio venciendo al mejor ejército armado del mundo. Con Alzaga, Pueyrredon, Martín Güemes, Belgrano, comenzó el camino a la libertad, un camino que sólo finalizó en 1825 cuando fue eliminado el último bastión realista en América del Sur con la muerte de Pedro Antonio de Olañeta, el empecinado. Un camino durísimo, que sólo fue posible por los sacrificios, el honor y la valentía sin par del criollo.

Mientras en lo que es el actual Norte de la Patria, el criollo se desangraba y escribía las páginas de gloria que recordamos en tiempos de Bicentenario, Buenos Aires contraía el empréstito internacional que marcará el inicio de nuestra deuda externa.

Luego vinieron los tiempos de los caudillos, de la restauración, de las campañas al desierto, de la generación del ’80, de la apertura a la inmigración, de las guerras mundiales, de los golpes de estado, los vaivenes de la democracia y en todos ellos estuvo presente el criollo. Aquél en cuya alma no hay lugar para el odio racial.

En relación a la heroica Corrientes

Julio cita varios datos relacionados con esta Provincia. Recuerda a Pedro Ferré, a la Batalla de Pago Largo, donde el gobernador de Corrientes Genaro Berón de Estrada enfrentó al federal Pascual Echague, gobernador de Entre Ríos. En esa batalla murieron casi 3000 soldados correntinos con la totalidad de sus jefes y oficiales que prefirieron morir a rendirse. Aquí se aprecia el sentido ético y el honor del criollo.

En otro hecho que se aprecia esta fidelidad es en la muerte de Lavalle, quien será trasladado –descarnado- al Alto Perú para evitar que sus restos fueran objeto de sacrilegios.

En 1871 Corrientes será escenario de la batalla de Ñaembé, en Goya, donde se enfrentaron porteños y provincianos. En lo musical, habla del chamamé correntino que enraizó en el campesinado exitosamente.

El Gaucho

El gaucho es varias veces citado en el libro. Sobre él dice que en 1743, en el virreinato de Chile, dos naturalistas españoles describieron criollos a caballo con el nombre de gauchos, vocablo que designó a quien no era aborigen indio ni africano esclavizado ni conquistador español sino un solitario sobreviviente que no pertenecía a las reducciones ni a los centros poblados.

En 1872 nace la obra cumbre del criollismo que se convirtió en el primer éxito literario sudamericano, hoy traducido a varias lenguas. Se trata del Martin Fierro, de José Hernández, quien universaliza al gaucho en el canto 33 al enviarlo a los cuatro puntos cardinales.

Luego Ricardo Rojas diría que el indio que pereció sobrevivió en el gaucho, el gaucho que está pereciendo sobrevive en el criollo actual y de los tres saldrá el argentino del futuro. Y dirá Juan Carlos Dávalos: el gaucho es el primer argentino.

En el marco de ése concepto se rindió homenaje al Gaucho, símbolo de identidad y argentinidad, en la persona de Roberto Manuel Casimiro, quien lució con gallardía las prendas de la estirpe salteña.

Fraternalmente:                                         

Muy Augusta Dama de Gracia   Prof. María Cristina Fernández
Académica Correspondiente Instituto Güemesiano de Salta

 
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