domingo, 13 de septiembre de 2015

Discursos: La Patagonia, desafío del desierto.



Extracto del discurso pronunciado el 28 de enero de 1961 por le presidente Arturo Frondizi desde Sierra Grande, Provincia de Rio Negro, denominado “Sierra Grande: un paso decisivo en la batalla del acero y en el progreso de la Patagonia”. 

“Hemos venido al desierto para enfrentar con indoblegable firmeza el desafío de la soledad que aún segrega este sector geográfico del resto de la nación. 

Pertenecemos a una generación absolutamente dispuesta a aceptar los desafíos como el de Sierra Grande, donde la civilización no ha podido abrirse paso. Sierra Grande constituye la brecha segura para que la vida moderna penetre frontalmente y de lleno este complejo geográfico en el que la incalculable riqueza mineral pugna con la erosión y el desierto. 

Aquí mismo en la Patagonia, desde el Sur de la Provincia de Buenos Aires hasta Tierra del Fuego, hemos desafiado con éxito, condiciones no mucho mejores. Hoy, allí, las torres de acero que multiplican incesantemente la producción de petróleo han echado las bases definitivas para la prosperidad de un vasto sector argentina que será no solo protagonista de muy significativos hechos económicos, sino de acontecimientos venturosos para el espíritu y la cultura nacional. 

Sierra Grande significa no sólo acero nacional, del que estarán compuestas, mañana, las torres y las perforadoras que penetran en la entraña de nuestros yacimientos de petróleo. Significa la expansión resuelta de la voluntad nacional de reproducir la pequeña obra de riego del Alto Valle a escala regional, es decir para toda la Patagonia, haciendo que sus saltos de agua poderosos se transformen en represas que harán de los pedregales actualmente inhabitados vastas praderas pobladas. Sierra Grande es también otro paso decisivo para emprender con firmeza el establecimiento de comunicaciones aéreas y terrestres, para comunicar entre sí ciudades de la Patagonia y a estas con el resto del país. Traduce el objetivo nacional de transformar en real y efectiva nuestra condición casi nominal de país marítimo, impulsando el transporte atlántico, la industria de la pesca y la construcción de puertos. 

La conjunción del acero con el petróleo, el gas natural y la hidroelectricidad patagónica constituye el signo definitivo de que a lo largo y ancho de la Patagonia proliferarán ciudades de equilibrada y armoniosa pujanza, evitándose los efectos perniciosos de la concentración política, económica y cultural que caracteriza al litoral del país, particularmente en torno al puerto de Buenos Aires. 

Petróleo, gas, hidroelectricidad, acero, carbón, caminos, puertos y regadío son metas irreversibles del desarrollo económico de la Patagonia, que impulsarán, ilimitadamente la vida espiritual y cultural de sus hijos. 

El desenvolvimiento patagónico, expresado en el petróleo y el gas ya ha comenzado a irradiar bienestar para la totalidad de la Nación. 

He querido, ahora, señalar desde el desierto la trascendencia de la batalla del acero. Ningún otro lugar hubiera sido más indicado para hacerlo. En los tiempos en que vivimos, el acero es la base esencial de la economía y del desarrollo social, pero, además es condición insustituible para la seguridad y la defensa del país. Tengo la firme convicción de que la siderúrgica, madre de las industrias, fábrica de las fábricas multiplicará infinitamente el progreso y la seguridad de la República.”

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