Armas
Nucleares llegó a su fin el pasado viernes 22
de mayo sin haber logrado plasmar en un documento final los consensos mínimos
que marquen un camino futuro para el desarme nuclear y la no-proliferación.
Desde el principio fue clara la falta de progreso acreditable respecto de la
mayoría de los 64 puntos del Plan de Acción que se acordara en la pasada
Revisión de 2010. El rechazo de EEUU al documento final propuesto en los puntos
referidos a condiciones y plazos de convocatoria de la Conferencia para una
Zona Libre de ADM en Medio Oriente determinó un cierre abrupto del proceso.
El documento final
rechazado efectuaba un llamamiento al Secretario General de la ONU para que
convoque la Conferencia sobre Medio Oriente antes de marzo de 2016, con
independencia de si Israel y sus vecinos llegaban a un acuerdo respecto de la
agenda. La idea de un Conferencia para avanzar hacia el establecimiento de una
Zonal Libre de ADM en Medio Oriente surgió en 1995 como contrapartida del
acuerdo de Egipto y sus vecinos árabes para lograr la extensión indefinida del
Tratado, que se dicutía en aquél momento. Desde entonces se ha transformado en
una cuestión central, de extrema conflictividad y escasísimo progreso. Israel,
que no es parte del TNP y que nunca ha reconocido oficialmente la posesión de
un arsenal nuclear se vería forzada a tal reconocimento en el ámbito de dicha
Conferencia con sus vecinos.
Con esta negativa
EEUU manifiesta su respaldo a Israel en cuanto a su política de armas
nucleares, en un momento en que la seguridad de Medio Oriente pende de un hilo
por los conflictos varios en la región y la negociación entre los E3+3 e Irán
por su programa nuclear que debería concluirse antes del 30 de junio. Asímismo
subyace el hecho de que los Estados nuclearmente armados, partes o no del
Tratado, no desean autoimponerse ningún tipo de obligación en cuanto los plazos
y condiciones para su potencial desarme.
Los
compromismos incumplidos de desarme
La
resistencia de los Estaso con armas nucleares partes del TNP en hacer tangibles
y verificables sus compromisos por el Art.VI, ha quedado delineada, como nunca
durante todos estos los días pasados cuando tales Estados mostraron como todo
avance al cumplimiento de sus obligaciones el acuerdo respecto de un glosario
de términos nucleares.
Dichos
Estados no aceptan establecer un cronograma para su desarme nuclear con las
responsabilidades profundas que ello implica. A los alardes de reducciones
numéricas de sus arsenales, que alcanzan mayormente a sistemas de armas
obsoletos, se opone la realidad de costosas modernizaciones para aumentar la
efectividad y la letalidad de sus armas, valuadas en miles de millones de
dólares.
En
este sentido, y lamentablemente, prevalece aún y así será por mucho tiempo, el
paradigma de las armas nucleares como pieza central del poder de un Estado y la
expresión de tal concepto en las doctrinas de seguridad. Los que abogamos por
un mundo más seguro consideramos que este paradigma, en el entorno actual de
seguridad global, es hoy, no solo inconducente sino también cada vez más
peligroso.
El
respeto internacional y la capacidad de influir en el entorno global (y por
ende de defender los intereses nacionales) debe lograrse con otros medios y no
con aquellos que atentan en contra el interés global, como sucede con las armas
nucleares.
Los
que toman decisiones en los Estados nuclearmente armados, dentro y fuera del
TNP, no deberían esperar a que un arma sea detonada en forma intencional o
accidental para revisar este nefasto paradigma. Si así fuera, sería demasiado
tarde y no habría vuelta atrás. Sin embargo estos dirigentes de nueve naciones
continúan sin tomar consciencia poniendo en riesgo la seguridad de todos en
aras de su mal entendidos intereses.
Nueva Revisión, viejas
frustraciones
La
dificultad para arribar al documento final aceptable para los 185 Estados
Partes sin Armas Nucleares y, a la vez, para los cinco Estados reconocidos
por el Tratado como poseedores legales de dichas armas no es una situación
novedosa, ya que se dió con anterioridad en 2005.
Aún
así, el borrador del documento final que finalmente no fuera consensuado hoy
fue catalogado como el más pobre y menos balanceado y contundente de los
últimos tiempos. Algunos incluso lo han señalado como distorsivo ya que partes
de su lenguaje pretendió reinterpretar los compromisos de los Estados con armas
nucleares, llevándolos a términos más laxos. Muchos
dramatizan la imposibilidad de consensuar el documento final como máxima señal
de fracaso cuando lo más grave es el problema que subyace en cuanto a las
divergentes posiciones entre los poseedores de las armas y sus aliados y los
que consideran que la falla en cunplir sus compromisos se ha tornado
inaceptable.
El
documento final, no es un fin en sí mismo y el éxito o fracaso del TNP debería
mide en la voluntad de los Estados de cumplir con la provisiones del Tratado y
eso es lo que falla. Nunca debió dejarse de lado que el TNP es un Tratado cuyo
objetivo último, así como está escrito es lograr el desarme nuclear
completo, irreversible y verificable bajo control internacional y en la
práctica no ha sido útil para tal propósito, lo cual se reitera una y otra vez
en cada Revisión.
La necesidad de nuevos
liderazgos
En
medio de estas situación podemos rescatar es la relevancia que va adquiriendo
la Iniciativa sobre los Impactos Humanitarios de las Armas Nucleares (HINW por
sus siglas en inglés) y el consecuente documento denominado Compromiso Humanitario,
que nace por iniciativa de Austria partir de la Conferencia de Viena de
diciembre del pasado año y al que ya han suscripto 107 Estados.
Si
bien de innegable importancia, todavía no queda claro el rumbo que tomará en
términos de logros concretos esta Iniciativa ya que la historia nos muestra que
nunca un tipo de armas fue abolido por sus efectos catastróficos sino más bien
por el desinterés de los centros de poder en ellas y su consecuente reemplazo
por otros sistemas de armas percibidos como más efectivos.
Reforzando
lo anterior, queda planteado aquí el dilema de la falta de apoyo de los
principales actores de esta historia que son losEstados nuclearmente armados,
dentro y fuera del TNP, que conocen perfectamente las consuecuencias
humanitarias de una detonación nuclear pero aún no perciben la inutilidad de
sus arsenales. En esto se juegan muchos intereses, incluso económicos.
Sin
embargo no debemos cerrarnos a la posibilidad de un cambio de paradigma. Este
cambio de mentalidad requiere de nuevos liderazgos para llevarlo adelante. Pero
concentrar la atención internacional para operar de global este cambios
implica, no solo un rol para los gobiernos sino para el ámbito no gubernamental
en todos los países, pero sobre todo en aquellos que poseen armas nucleares o
las alojan.
En
este sentido es fundamental que la sociedad civil se prepare más allá de las
reacciones emocionales referidas a los efectos para demandar a los actores
políticos en cada país una definición positiva hacia la prohibición y
consecuente eliminación de las armas nucleares de una manera jurídicamente
vinculante.
Para
ello es clave difundir información certera, educar y preparar a todos los
actores sociales pero sobre todo a los nuevos líderes que desde múltiples roles
en la sociedad puedan defender desde la razón y no sólo desde la emoción los
fundamentos de la necesidad y conveniencia del desarme nuclear total.
Se
trata de una tarea de largo aliento que debe encararse con fortaleza y
convicción. Este debate debe darse de una manera inteligente en todos los
foros internacionales presentes y se deben crear también nuevas oportunidades
de interacción transversal, entre los que tienen las armas y los que no las
poseen, a todos los niveles.
No alcanza con el TNP
La
eliminación de las armas nucleares es una batalla que debe darse en muchos
frentes coordinados, que incluyen pero no concluyen en el TNP. Si bien es
claro que el Tratado es un pilar fundamental del orden nuclear global presente,
las evidencias mustran que tanto desde lo estructural como en la práctica se
queda corto en aspectos cruciales que hacen a la seguridad internacional de
hoy.
Desde
lo estructural, su falta de universalidad es uno de ellos, con cuatro Estados
nuclearmente armados no alcanzados por las obligaciones del Tratado.
Adicionalmente, el Tratado tiene su foco en las relaciones entre Estados por lo
que las amenazas derivadas de la acción de actores no-estatales deben abordarse
con otros instrumentos. El tema de la Conferencia por la Zona Libre de ADM en
Medio Oriente ha resultado un salvavidas de plomo para la superviviencia y
efectividad del proceso.
Dado
lo anterior, con un concepto sistémico se debe avanzar con el debate e
implementación de medidas clave de control de armamentos y seguridad nuclear
que permitan reducir día tras día en plazos más cercanos los claros riesgos que
implican la posesión y uso, tanto de las armas nucleares y como de los materiales
para fabricarlas.
En la práctica y a la luz de los frustrantes reiterados resultados de
las Revisiones quinquenales del Tratado la necesidad de abrir vias paralelas
realistas que sirvan para complementar este proceso se visualiza como la única
salida posible hacia el futuro.
Diplomado en Defensa Nacional
Posgrado Internacional en Protección
Radiológica y Seguridad Nuclear (AIEA- UBA-CNEA)
*El Comandante de la OCSSPSIL , Cte Pr (R) Académico Dr D Carlos Gustavo Lavado Roqué Ph.D, se desempeñó durante siete años como: Delegado por la Gendarmería Nacional Argentina, en el Comité Asesor en Protección Física de Instalaciones y Materiales Nucleares de la Comisión Nacional de Energía Atómica (C.N.E.A.).. Oficial de Enlace de Gendarmería Nacional Argentina ante la Comisión Nacional de Energía Atómica (C.N.E.A.), Oficial de Enlace de Gendarmería Nacional Argentina ante la Autoridad RegulatoriaNuclear (A.R.N.).todos dependientes de la Presidencia de la Nación. Participó en representación de la República Argentina en la “International Conference On Security Of Material-Mesures To Prevent, Intercept And Respond To Ilicit Uses Of Nuclear Material And Radioactive Sources” organizado por la IAEA , e INTERPOL el 07-11MAY01 en Stockholm, Sweden.
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